DEJAR DE PROCRASTINAR…

by | Feb 14, 2022 | Uncategorized | 0 comments

Trabajos no cumplidos, estudios no realizados, proyectos no alcanzados, hobbies no explorados, actividades postergadas… en muchos de estos casos denotando procrastinación.  La ciencia la define como el retraso personal y voluntario de una actividad intencionada y necesaria y/o importante, a pesar de esperar posibles consecuencias negativas que superen las consecuencias positivas del retraso.

En algún momento de nuestras vidas todos hemos procrastinado por distintas razones: inconstancia, estrés, miedo o temor, rebeldía, conflictos de propósito, pereza, falta de objetivos y metas claras, desmotivación, inseguridad, confusión mental, baja tolerancia a la frustración, desorden interno, falta de planeación y agendamiento, percepción de incapacidad, alteraciones de autoestima, tendencias perfeccionistas, imitación de modelos similares, etc. Cuando una persona procrastina, retrasa el inicio de las tareas necesarias y no persevera en algún aspecto de la tarea, elige no hacer, elige no gestionar, elige no continuar, elige no emprender, elige claudicar, elige irracionalmente la derrota y el fracaso, desafortunadamente como decía Cicerón, la demora necesaria de las cosas que uno intenta hacer, es un fenómeno que ha acompañado siempre a la humanidad.

La procrastinación refleja retrasos voluntarios abiertos o encubiertos, demoras innecesarias a pesar de conocer las consecuencias negativas, en sus efectos más notorios para la persona, genera descontrol de comportamientos,  alteraciones de pensamiento, distorsiones cognitivas, ideas irracionales, alteraciones en la autoestima en todas sus dimensiones, baja autoeficacia, autoimagen, autoconcepto y valía personal, con el tiempo, el procrastinador se siente frustrado, estancado, desnivelado frente a pares o colegas, etiquetado ya sea por otros o por auto rotulaciones, se siente rechazado por sus bajos resultados, y desafortunadamente no solo termina afectado negativamente él, sino también círculo de influencia, porque un procrastinador no solo afecta su vida y su destino, sino que altera a los que lo rodean.

Algunas veces se tiene la falsa idea de que los que procrastinan son únicamente los que son relajados, o los que son perezosos y por tal razón no sufren, sin embargo, esto no siempre es así, hay muchas personas relajadas que manejando agenda y motivación son grandes realizadores, igualmente algunas personas perezosas, cuando realmente encuentran su pasión, se motivan a tal grado que muchos logran redimir las oportunidades perdidas.  Existen procrastinadores pasivos aquellos que se paralizan por indecisión para actuar y no completan las tareas a tiempo, pero también, existen procrastinadores del tipo activo, que prefieren trabajar bajo presión y que, en un momento dado, toman decisiones deliberadas para procrastinar.

Estudios indican que algunos procrastinadores expresan alta necesidad de autonomía y necesidad de aprobación, además de miedo al fracaso. Esto supondría que las verdaderas raíces de la procrastinación son los hábitos y los modelos que se tuvieron durante el crecimiento, es decir, cuando se aplicaron pautas de crianza inadecuadas en el desarrollo, padres sobreprotectores, modelos de maternidad y paternidad controladores que educaron inseguridad y egocentrismo, y que no generaron en los hijos tolerancia a la frustración, ni tampoco autonomía e independencia, lo que resulta básico para la seguridad, la perseverancia y la autogestión de todo ser humano en etapa adulta. Los procrastinadores reflejan un retraso en su autodesarrollo y auto mantenimiento, manifiestan un sistema de valores carente de laboriosidad, fortaleza, perseverancia y paciencia, entre otros.

Ahora, la mayoría de las personas no procrastinan anticipadamente, sino en el transcurso, de hecho vivencian conflictos internos de pensamientos y sienten un remolino de emociones, porque  muchos inician pensando: “voy  a empezar temprano esta vez”, y luego “tengo que empezar pronto”, pero luego de su falta de orden, planeación y ejecución, entre otras cosas, sus pensamientos cambian a: “bueno, ¿Qué pasa si no empiezo?”, y aquí comienzan a cuestionarse si deberían haber empezado antes, si están haciendo todo menos lo planeado, y se rotulan diciéndose que no pueden lograr nada, para este punto ya esperan que nadie se entere. Después vuelven a pensar “aún hay tiempo”, pero al no tener pasión, claridad de objetivos y metas, y motivación, entre otras cosas, su pensamiento puede ser “creo que me pasa algo” y para este momento, la mayoría claudica, entonces sus pensamientos pueden ser “para que molestarse más por esto”, o “No voy a lograr nada” y así, se completa el ciclo de la procrastinación.

Definitivamente es prudente que dejemos de procrastinar, pero ¿Cómo hacerlo?, ¿Cómo eliminar de nuestras vidas la procrastinación?:

Bueno, debes saber que puedes empezar en tu mente, con tus pensamientos reconociendo que puedes tener creencias equivocadas con respecto a tu autoimagen, tu autoeficacia y tu autoconcepto. Si te ves a ti mismo como inadecuado, y ves al mundo como demasiado difícil y exigente, estas creencias te llevarán a la conducta de procrastinación y te vas a resistir a accionar, emprender, gestionar y realizar.

También, debes revisar tus sentimientos sobre ti mismo y sobre tu familia, y tomar decisiones de perdón para cerrar ciclos de etiquetaje, rotulación y pautas de crianza inadecuadas.

Te cuento que si existen formas de reducir o minimizar la tendencia a procrastinar mediante técnicas de autogestión, están basadas en la organización y planeación, así que, una vez que tengas clara la tarea, actividad o proyecto, una vez que hayas identificado las razones por lo cual hacerlo, que hayas trabajado en tu conciencia para reconocer la importancia de ejecutarla, puedes comprometerte a gestionar, y también programar como lidiar con el malestar de hacerlo y de superar los obstáculos del camino y ser persistente hasta el final.

En tus planeaciones recuerda resumir cada paso necesario para completar tu proyecto, consignar cada avance por pequeño que sea, e inclusive celebrarlo, utilizar incentivos específicos que te animen a continuar, vencer diariamente pensamientos irracionales, creencias disfuncionales y actitudes negativas que obstaculicen tu esfuerzo para continuar. Nunca olvides que todo proyecto implica un proceso y un procedimiento, al igual que exige tiempos y movimientos, ve paso a paso, no te apresures, simplemente avanza a cualquier ritmo, pero avanza.

Finalmente, no olvides la sensación placentera que se siente cuando hacemos checklist, cuando tachamos un elemento de nuestra lista de tareas por haberla cumplido, esa sensación de placer es muy significativa, porque nos afirma como seres humanos capaces, hábiles y funcionales. Y éste es mi mensaje de hoy, recordarte que estás dotado de inteligencia, sabiduría y capacidad para lograr cumplir tus sueños por grandes y extremos que sean… Lo puedes lograr, simplemente toma la decisión, hazlo, y que cualquier actitud de procrastinación no te detenga, porque tú fuiste diseñado para el éxito y no para el fracaso.

Espero tu contacto si deseas orientación para tu caso en particular.