IDEACION SUICIDA

by | Nov 25, 2021 | Uncategorized | 0 comments

Desafortunadamente, son cada vez más las personas, que reportan tener “pensamientos suicidas”, básicamente, son deseos y planes para cometer suicidio, sin haber realizado en sí un intento de suicidio recientemente. ¿Qué es lo que lleva a una persona a tener pensamientos relacionados con quitarse la vida, o con no querer estar vivo?

Realmente no existe una sola causa en sí, sino más bien una multicausalidad, y es que no solo la depresión se asocia con ideas suicidas, el pensar en morir o no querer vivir más, se puede originar debido a enfermedades crónicas, degenerativas o agudas, a  alteraciones negativas de autoestima, a pobres o negativas relaciones interpersonales y sociales, al rompimiento en las estructuras familiares, a los trastornos mentales, emocionales y conductuales, a la angustia psicológica,  a los problemas económicas, a una o varias experiencias traumáticas, al malestar emocional, al estrés vital negativo, a la desesperanza, a la soledad, a los abusos sexuales, a la drogadicción, al alcoholismo u otras adicciones, a la percepción de inutilidad, al rechazo, a la dependencia emocional, a la percepción de no ser amado o valorado, a un despropósito de vida, inclusive a los desastres naturales, en fin, una situación o muchas, que pueden superar la resistencia, el deseo de sobrevivir, y la fortaleza de una persona, agotándola mental y emocionalmente,  hasta creer que no puede más y no quiere aguantar más.

La ideación suicida no nace espontáneamente de un día para otro, se va gestando poco a poco, las situaciones no resueltas, los problemas reiterativos, los escenarios perjudiciales, y los círculos viciosos destructivos, van forjando en la persona un descontento gradual, que la logra fastidiar, a tal extremo, que comienza a subvalorar y menospreciar el don de la vida, el sentido de existencia, y el propósito vocacional.

Indudablemente, ante una ideación suicida se debe pedir ayuda, orientación y guía, es un tema serio de intervención esencial, y afecta también a toda la familia y a las personas que le rodean. La ayuda tenderá a generar reflexión, análisis e identificación de la o las verdaderas causas subyacentes a los pensamientos de muerte. Se deberá generar estrategias de apoyo, mecanismos de afrontamiento, estrategias de intervención en crisis, reestructuración cognitiva, establecimiento del propósito vital, y si es necesario activar la ruta de atención hospitalaria.

Ahora, ¿Cómo se puede llegar a evitar que una persona tenga pensamientos suicidas?, las personas que más los tienen son los adolescentes, jóvenes y personas mayores, en los adolescentes y jóvenes priman temas importantes, como por ejemplo:  sus historias de vida en cuanto a sus vínculos afectivos, en cuanto a sus antecedentes y traumas:  en su crianza, en su desarrollo, en sus relaciones afectivas, en la estructura de su autoestima, en sus habilidades sociales, en sus hábitos (destructivos), en posibles trastornos de personalidad y mentales, en su nivel de resiliencia y tolerancia a la frustración.

En las personas mayores, los temas que más les afectan son la pérdida de propósito, la percepción de inutilidad o de carga, las enfermedades crónicas, degenerativas y agudas, la soledad y los dolores psicológicos. En las personas de mediana edad, las variables se relacionan con aspectos económicos, familiares y personales.

Para aquellos que están educando y criando hijos, es necesario, que provean a sus hijos de un hogar que sea su soporte para la vida, un hogar que les enseñe valores y principios éticos y morales, un hogar que los empodere con una adecuada auto-estima y comunicación, un hogar que los equipe con perseverancia, fortaleza y esperanza, un hogar que les enseñe a resolver problemas y conflictos, y que los satisfaga con aceptación, amor, valía personal y comprensión.  Todos los niños y adolescentes, siempre necesitarán tener un vínculo seguro con sus padres, y un ambiente donde se sientan seguros, que los mayores ejerzan una paternidad y maternidad respetuosa y consciente, -y no sobreprotectora o punitiva-, siempre necesitarán unos padres y familiares coherentes, un modelado impecable, y un ejemplo intachable en conducta y comunicación.

Para las personas mayores, es necesario brindarles un ambiente de aceptación, de ayuda y colaboración, que puedan vivir en medio de personas agradecidas, que los rodeen personas con cohesión familiar que sepan respetar, que sepan honrar, que sepan brindar cuidados, compañía, tiempo y paciencia. Personas que ayuden a los mayores a soñar, a compartir su sabiduría, a escuchar sus silencios y a inspirar mayormente su fe y su legado.

En cuanto a las personas jóvenes y de mediana edad, será necesario que sepan comunicarse, que realmente conversen al respecto con su familia, o con personas de autoridad, que puedan participar de una red de apoyo, que puedan realizar un proceso de introspección y análisis, donde vislumbren las estrategias y soluciones para sus situaciones, su propósito vital y que puedan aprender o re-aprender, mecanismos de afrontamiento para resolver problemas, solucionar conflictos y superar adversidades. Recuerde que en este y casi todos los casos, la resiliencia representa la mejor herramienta para mantener la vida.